No importaba lo que hacía durante el día, no importaba con quien dormía, no importaba con quien salía, a donde, ni lo que decía. Nada era suficiente.
Cuando andaba por la calle la paranoia llegaba a ser insoportable, me quería ir de donde sea.
Nada, absolutamente nada se comparaba cuando estaba en mi casa acostada en la cama y sentía que me hundía. Mientras fumaba o jalaba(en el peor de los casos) con alguna musiquita de fondo a mi mente venía; "Esta es tu vida". Sentía un placer tan estúpido acompañado con frustración.
Casi siempre respirar era algo pesado, no sé porque. Otros días me despertaba bien.